
Nadie ubica al hombre que lleva por nombre Patrick MacManus. Lógico, y no los culpo. Pero adquiere más sentido si les digo que su nombre artístico es Elvis Costello. Ahí cambia la cosa...
Me encanta. Desde siempre. Por él siento una atracción especial, propia del amor maduro. Nunca he llegado a pensar que es mi alma gemela, pero musicalmente hablando, es demasiada la fidelidad que siento por él. Probablemente eso también le atrajo a la pianista Diana Krall (otra seca), su respetada y talentosa tercera esposa, y madre de sus dos hijos menores (tiene uno más, pero de su primer matrimonio).
Y bueno, dicen desde el lunes pasado que viene a Chile. No es 100% seguro, pero ya la gente está sacando cuentas, especulando, ad portas de la bancarrota, cancelando vacaciones, muchos rezan, otros están con descompensación respiratoria, y en general de alguna forma, se han visto trastocados con la noticia. Porque es más que buena, por cierto. No pudo haber ocurrido nada más sublime. Bastó con eso, para creer que ésta fue la semana de nuestras vidas, porque partió "mejor imposible".
Hablando en serio... el legado musical de Costello es enorme. Elvis es más que el OST de "Nothing Hill", con su mítica-repetida-muchas veces y casi repulsiva- "She", y en verdad, sólo por él adaptaría la letra de tal forma, para que se pudiese cantar como "He", porque se lo merece. Es lo máximo. Sencillo, simpático, inteligente, talentoso, creativo, exitoso, y para las mujeres interesadas en el dinero, millonario. Una voz inconfundible, y 41 años de carrera avalan lo que digo. Ganador de cuanto premio internacional puede haber, también lo nominaron a un Oscar y ha editado 39 álbumes, cual de todos más completo. Ha unido parejas, y quizás ha reinventado la vida de muchos. Aparte, es uno de los pocos hombres a los que el pantalón pitillo le venía muy bien...
Ahora, lo que parecía ser una vida aburrida (asumiendo que estaba destinado a ello), se convirtió en el empuje latente a la reivindicación de su originalidad. Pasó de ser un administrativo inglés más, a una de los músicos más destacados de aquel imperio y el mundo entero.
Rebelde, poco convencional, pero único en su clase, Costello ha sido capaz de estar siempre vigente, con una extraña facilidad para adaptarse a las circunstancias del mercado musical y los nuevos estilos que se van generando. Todo lo anterior, sin perder jamás su sello. Entiende el negocio, sabe cómo complacer a sus admiradores, y sabe mantener fidelidades. Por si fuera poco, y colmando aún más nuestros gustos, es hincha del Liverpool y uno de sus grupos favoritos es, curiosamente, "The Beach Boys".
Ha sabido incursionar exitosamente en diversas corrientes musicales, que van desde el new wave, hasta el country, mostrando destreza y versatilidad. Quizás es bastante redundante hablar sobre un ícono de la música contemporánea, pero sólo quería expresar mi interés por su persona, de forma pública y muy groupiemente.
En teoría, vendrá a Chile en abril, para así promocionar su último disco, "National Ransom", producto de su gira sudamericana, y es de esperar (lo dudo, pero soñar no cuesta nada) que las entradas tengan un precio accesible, porque antes de Costello viene U2 y otros tantos más, y está claro que se resentirán los bolsillos. Lo importante eso sí, y que se debe rescatar, es que todo dinero es bien invertido, cuando se trata de ver en vivo a artistas de semejante calidad y puesta en escena, como es en el caso de este cantautor británico.



