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Publicado por Layla Chaab On 12/28/2010 0 bolcheviques y/o mencheviques opinaron

George no te hubiese querido. O quizás sí, pero por muy poco tiempo. No te habría valorado ni estimado como corresponde. No habría sido justo sacrificar tanto por él. Con hombres así, mejor dar vuelta la página lo antes posible.

Ringo depende casi exclusivamente de su humor, y el amor no es una excepción. Según éste podría funcionar o no. Existe la posibilidad de llevar a buen puerto alguna relación con él, pero siempre está latente esa inseguridad que a nadie le hace bien.

Paul es el mejor amigo. ¿Para qué arriesgarse a ganar un hombre con el cual puedes permanecer un buen tiempo, pero luego resignarte a perderlo sin vuelta atrás? No estás perdiendo a un hombre porque sí; estás perdiendo a un gran amigo. En todo caso, pase lo que pase, es porque el destino así lo quiso.

¿Y John? John... Si, John te habría querido en serio...

¿Feliz Navidad?

Publicado por Layla Chaab On 12/23/2010 0 bolcheviques y/o mencheviques opinaron

A pesar de que tengo muchas cosas que hacer, quiero detenerme a escribir esto, porque (obviamente) tengo ganas de hacerlo. Partamos de inmediato. Me gusta la Navidad, y mucho. Pero sólo por motivaciones capitalistas y económicas. Esperas todo el año para que te regalen aquello por lo cual hiciste mucho mérito y ahora el esfuerzo se paga en menos de cinco minutos. Es la justificación de aquello que te discuten todo el año, pero que ahora se DEBE volver realidad. La Navidad es mágica.

Pero la Navidad es realmente otra cosa. Quizás Cristo nació aquel día, pero lo dudo. No podemos tener certeza ante un hecho que no está 100% comprobado, aunque sí reconozco que éstas pueden ser las vísperas de aquello. Aparte, por haber sido hijo primogénito, biológicamente se tendría que haber adelantado, así que incluso me atrevería a asegurar que Jesús nació en noviembre. Pero no importa, nosotros seguimos celebrando Navidad, y engañándonos a nosotros mismos. Porque como raza humana nos hemos vuelto expertos en engañarnos y dañarnos unos con otros.

Bueno, el punto es que Navidad me evoca una serie de pensamientos (más que sentimientos), que me gustaría compartir, porque no tengo con quién hablarlo en este minuto. Y no, no estoy llorando. En un época en la cual Frank Sinatra y Michael Bublé están más presentes que Dios mismo, omnipresentes en cada lugar adonde vas, y el amor te hace reventar en explosiones masivas de comprensión, apoyo y perdón, es a mí a quien el entorno no logra encaprichar. Es justamente en esta fecha del año, donde más siento una sensación de… de… vacío.

El otro día visitaba unas tiendas comerciales, retail puro, y todo lo veía era verde, rojo y azul. ¡Cuán tristes son las navidades para los daltónicos! Hay objetos y adornos bellos, pero es la misma historia de todos los años. La gente sonríe, es feliz, se evade, se enajena, no están en Nueva York, pero qué va, aquí también la Navidad es bella. Nuestro árbol no será el del Rockefeller Plaza, pero al menos lo volvimos a levantar este año, con mucho amor. No habrá nieve en nuestro hemisferio, no habrá jugueterías kilométricas por las cuales pasear y comprar horas y horas. No habrán pistas de patinaje, ni sweaters con renos, ni dólares tampoco, mucho menos un especial de Navidad al más puro estilo Pavarotti o Saturday Night Live versión chilena (que no existe, en verdad). No, nadie hará nada de eso. En Chile la Navidad es consumo, no cultura.

Resumen: ¡qué ganas de pasar la Navidad en Nueva York! Y luego de pensar en lo maravillosa y prostituida que está la Gran Manzana, me acordé que aquellos que viven en ella, especialmente de los judíos. Las dos ciudades que albergan a la mayor cantidad de ellos en Estados Unidos son Nueva York y Los Angeles. En Nueva York está sobrepoblada, los cuales producto de su credo no celebran Navidad. Dudo que exista actualmente una ciudad más comprometida con el espíritu navideño que New York, pero ¿para quiénes van dirigidas estas fechas? ¿Quiénes celebran Navidad? ¿Cómo puede haber una ciudad tan impregnada de consumismo, cuando ellos no pueden regalarse presentes unos entre otros, porque no creen en la tradición? Mientras uno cena y luego se entrega los regalos, o al revés e incluso al otro día, ellos ven televisión, y por si fuera poco, deben aguantarse los especiales absurdos que realizan las grandes cadenas televisivas. Mientras tú lloras y llamas a tus seres queridos que no pasaron contigo esa noche, ellos leen algún libro de algún coterráneo, como Paul Auster o Tom Wolfe. Si bien ya están acostumbrados (no era mi intención hacerlos sentir mal), no puede dejar de dar una especie de desazón ante aquello. Estoy segura que muchos niños judíos, a sus escasos cinco, seis o siete años, han preguntado por qué ellos no, y el resto sí.Realmente lo encuentro cruel y excluyente, y ahí nos damos cuenta que la Navidad no es de todos, ni para todos, teniendo que ser así...

Si bien el patrón general e internacional es el consumo, no podemos negar que los publicistas hacen muy bien su trabajo. ¡Quiero comprar, quiero comprarlo todo, quiero tenerlo todo! A pesar de que este año no me merezco nada, sí quiero ver a otros cínicos luchando por el tan anhelado presente. Pero eso no quiere decir que quiera pasar esta fecha acompañada. El nivel de sensibilidad se acrecienta sobremanera y comienzas a hacer balances y a recordar a quienes no están. Cuando la vida te ha quitado a aquellos que amas o querías mucho, bien poco vale la pena seguir celebrando. Lo haces, porque hay que continuar, sigue siendo entretenido y no eres pesimista, pero hay que admitir el que un vacío interior se apodera de ti y sabes que podrías estar mejor con ellos al lado, que sin ellos. Eso involucra personas ya fallecidas, ex parejas, parientes y amigos a los que no ves hace mucho y por diferentes motivos no puedes hacer nada para recuperarlos en ese momento.

Por eso la Navidad me encierra. Me hace sentir vacía y te hace ver que el estar con mucha gente alrededor, no es sinónimo de estar acompañado. Estamos solos, eso nadie es un misterio, y tu única compañía fiel y leal que perdura en el tiempo, eres tú mismo, pero cuando fuerzas externas no permiten que te acompañes, que estés ahí, la situación se vuelve grave. Mañana a sonreír, a reír, a disfrutar, a obligarse hacer feliz al resto. Mientras tanto, uno muere por dentro.

Feliz Navidad a todos, para los que creen y para los que no. Si no se los deseo, la vida continúa, pero es agradable un saludo.

Zodiac rocks!

Publicado por Layla Chaab On 12/14/2010 0 bolcheviques y/o mencheviques opinaron
Columna que escribí en mayo de 2010 para http://www.cuul.tv

Ahora que tengo tiempo, me puse a ordenar toda la desordenada biblioteca musical de mi notebook. Entre las canciones olvidadas y las que renacieron (y otras que definitivamente no sabía que estaban guardadas), apareció una que me trajo buenos recuerdos cinematográficos: “Hurdy Gurdy Man”. Perteneciente al álbum del mismo nombre, compuesta por el escocés Donovan, y acompañada por la talentosa guitarra de Jimmy Page. Frívolamente, se puede decir que es “súper buena”. De hecho, lo es. Podría explayarme mucho más hablando sobre la canción, pero en esta oportunidad no es la protagonista de mi recuerdo.

La tengo en mi poder desde que estrenaron la película “Zodiac”, desde el año 2007. Antes la ubicaba, pero no hasta ese momento me di cuenta de su valor real. La cinta abre y cierra con ella. David Fincher, director del largometraje, brillantemente (como siempre, está demás decirlo) le da el toque perfecto a un film setentero, cool y con onda, gracias a esta pieza. Por años se perdió en el tiempo, pero la supervisión musical de la película volvió a actualizarla. Hurdy Gurdy Man es el escenario musical de un thriller, que relata los sucesos verídicos que transformaron a una nación completa. Genera la ideal ambientación, para contar la historia de un asesino en serie que jamás fue encontrado.
Escuchándola, recordé la gran y tremenda película que es Zodiac (Zodíaco, para España y América Latina). Comencé a acordarme todo lo que conlleva, y su consecuente paso rápido por el olvido de la audiencia mundial. Sin duda (y no exagero), Zodiac es uno de los mejores trabajos visuales realizados en los últimos diez años. Cinta redonda y atrozmente interesante. 157 minutos allanando una serie de asesinatos cometidos entre diciembre de 1968 y octubre de 1969 (el desarrollo de la investigación ocurre en los setenta), en el norte de California (específicamente en San Francisco y ciudades cercanas), a víctimas que pertenecían al rango etario de entre los 16 a los 29 años.
Pocas veces una película había impactado tanto. Partiendo porque fue inspirada en hechos reales, pero más que nada, porque te demuestra con creces, que una obsesión bien fundamentada puede arruinarte la vida. Eso se le pasó a cada uno de los involucrados en el caso. Nunca hubo absolutamente nada previo en sus vidas, que los hiciera quebrarse tanto como esta investigación. La inefable terquedad para dilucidar la verdad sobre crímenes perpetrados a la perfección, hizo que con el tiempo las separaciones matrimoniales, inseguridades personales, fracasos laborales, despidos, alcoholismo, soledad, etc., fueran las consecuencias nefastas a las que se vieron sometidos detectives, periodistas, pero por sobre todo el ex dibujante y caricaturista, actual escritor de libros, Robert Graysmith (mayormente interesado en resolver estos homicidios).
Son absolutamente comprensibles las actitudes de estos hombres; es lo mínimo que se podía esperar frente a una situación que se te va de las manos, y en donde el orgullo profesional junto a la justicia, se unen para destrozar cualquier sistema nervioso. No por algo, la frase promocional de la película (o tagline, para los más avezados) rezaba: “No sólo matándote, un asesino puede quitarte la vida”. Las víctimas, precisamente fueron los “obsesionados”, y no aquellos a los que les quitaron la vida. Zodíaco arrasó a una generación de hombres que saciaban saben la verdad por sobre todas las cosas.
Cuando fue estrenada, la crítica la destruyó. Sin ir más lejos, en muchos países que lideran taquilla pasó desapercibida. Llegó directa y discretamente a los estantes de Blockbuster, para así acumular polvo. Lo tenía todo para ser un éxito, pero no obtuvo el protagonismo que se esperaba. Por así decirlo, la mataron antes de tiempo. ¿Por qué? Porque simplemente no cumple con lo que todos deseaban. El asesino (de estar vivo), sigue suelto. La crítica desconoció o no dimensionó en su integridad, el hecho de que efectivamente la historia FUE ASÍ. Que el caso no esté resuelto hasta el día de hoy, no es culpa de los periodistas, ni de los detectives líderes del caso, sino más bien del destino, ya que fue lo que debía ser. Para mala suerte de muchos, existió un hombre más inteligente y hábil que el resto, y de cierta manera, “la supo hacer”. Nadie debe cargar con culpas, sobre todo si compiten con el talento de algunos privilegiados.
La película es entretenida, larga pero entretenida. A más de alguien se le pudo haber hecho tediosa, y eso que en la post producción final la acortaron. Es un film más, dirigido por David Fincher, de aquellos que te pueden agotar visualmente, pero los sigues viendo porque el final es acechante. Para qué decir la propia dirección; técnicamente es bien lograda, jugada y creo que si David fuese músico, le iría bien también. Es uno de los pocos (realmente contados con los dedos de una mano), que maneja el ritmo de forma única, algo que trasciende al modo en cómo estuvo escrito el guión. Y éste último es OTRA COSA. Todo texto acotado que integre una cantidad infinita de datos y recreaciones, mezclando aparte una trama en donde se deben construir personajes llamativos, es digna de todo mi respeto. Es de aquellos guiones, que después de ver la película (puede que aquí esté el consuelo de la misma), en vez de quedar con rabia o impotencia por la inoperancia y mala suerte ajena, te dejan una sensación de impacto y vacío. Posteriormente, te dejan desconcentrado y desconcertado un buen rato. Por otra parte, documentada al máximo. (Sí, es lo que corresponde, pero no está demás celebrarlo).
Los actores; otro punto a favor. Pocas veces he visto actuaciones tan loables en Jake Gyllenhaal, y ésta es la oportunidad para disfrutarla. Mark Ruffalo, sorprendentemente, por fin se luce en un papel con un poco más de carácter. Robert Downey Jr., irónico y persuasivo como siempre, enfrentó con mucho profesionalismo un papel que en su momento, fue imagen y semejanza a la vida que llevaba no muchos antes del rodaje de esta cinta. Los papeles secundarios crean un buen soporte, y en general el elenco convence. Así es; quedaron todos locos y traumados.
La fotografía tiene estética apropiada, y se encuentra en un punto justo. La luz está a medida, para iluminar con detalle cada escena como si fuese la película entera. Demás está decir, que fue hecha en High Definition.
Y así puedo seguir eternamente escribiendo (y hablando) sobre Zodiac, porque ganas no me faltan. Para todos los que no la han visto, la recomiendo casi como una obligación de vida, porque se pueden sacar muchas lecciones de ésta. El crimen perfecto, con todas sus letras, se resume en el apodo de un desquiciado, que por gusto hizo lo que quiso con todo el mundo. Hay que tener coraje para realizarlo, pero mucho más si deseas enfrentarlo.

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