
Si bien esta foto es bastante famosa, no está demás hacer hincapié en la historia que existe detrás de ella. Se debe destacar el hecho, de que esta reproducción tomada improvisadamente en un momento inesperado, provocó la debacle emocional de su autor, hasta llevarlo al peor de los finales.
La fotografía fue por primera vez publicada en el New York Times, en la edición de marzo 26 de 1993. Tiempo después ya había recorrido el mundo entero. Al año siguiente ya había consagrado a Carter.
El reportero tomó una tarde cualquiera la foto de una niña sudanesa, cansada por todos los esfuerzos sobrehumanos que hacía (probablemente a diario), para recorrer kilómetros con el sólo objetivo de alimentarse, o por lo menos tratar de hacerlo. En ese momento se encontraba famélica.
Como bien pueden apreciar, la niña aparece agachada, en estado de próxima inanición, a punto de morir por la falta de alimento y agua que aqueja a más del 70% de la población africana. En un segundo plano, se ve un buitre al acecho, que está esperando la muerte de la chica para posteriormente comer sus restos.
Curiosamente, y luego de que la foto recorriera el mundo, poco y nada se supo acerca de ella. Según declaraciones del propio artista, se recuperó lo suficiente como para seguir el camino hasta su casa. Pero de igual forma, la imagen es un vivo reflejo de cuán cruel puede ser el destino para muchos. Los animales se sincronizan sorprendentemente con la vida y muerte de todos los habitantes del continente negro. Los buitres nunca han dado muerte a nadie, sino más bien, esperan a que ésta se lleve primero a aquellos que inminentemente serán sus víctimas. La gran mayoría de los africanos mueren en prácticamente las mismas circunstancias: de hambre y sed. Luego los cuerpos quedan literalmente "tirados" a lo largo de toda la tierra, y la única opción que resta para hacerlos desaparecer del camino, es que las aves de rapiña se los coman.
Kevin Carter esperó varios minutos más después de haber tomado la fotografía, sólo para obtener una mejor imagen; en este caso, que el buitre abriese las alas y atacara. No ocurrió nada. De hecho, en muchas oportunidades, se comparó al buitre con el propio fotógrafo, ya que muchos medios comenzaron a especular, argumentando que el profesional se había aprovechado de la situación, a favor de su propia fama.
Niña Sudanesa es un momento social imperdible, que quedó capturado gracias al lente de una cámara profesional y ¨ética", logrando tener vida propia por siempre.
Después de aquella escena, Carter pensó que podría olvidar aquel momento, pero no fue así.
Cuando ganó el Pulitzer, señaló lo siguiente a la prensa: "Es la foto más importante de mi carrera, pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla. La odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña".
Fue tal el dolor y el sufrimiento que vivenció el sudafricano gracias a aquella imagen, que después de haberla capturado y de haberse hecho famoso gracias a ella, comenzó a ser víctima de una fuerte depresión, que sólo aminoraba con diversos tipos de drogas. Así vivió por más de cuatro meses. Más tarde, y gracias a las innumerables críticas que recibió, sumando el hecho de la muerte de su amigo Ken Oosterbroek (también fotógrafo, que dejó de existir, producto de un tiroteo que cubría en Tokoza, Johannesburgo), Kevin Carter se suicidó, estacionando su furgoneta en un río donde siempre jugaba cuando niño, introduciendo una manguera por el tubo de escape.
Vale destacar, que Kevin Carter junto a su amigo Ken Oosterbroek, pertenecían al grupo de fotógrafos que conformaban el Bang Bang Club, un grupo de profesionales que si bien hicieron todo lo que estuvo a su alcance para obtener fama y reconocimiento, la generalidad del grupo murió violentamente, producto de sus suicidios.
Durante el año 2010 se estrenará una película que está basada en los hechos que ocurrieron en la vida de estos hombres.
Kevin Carter fue un aclamado fotógrafo sudafricano y reportero gráfico, que en el año 1994 ganó el premio fotoperiodismo Pulitzer, gracias a la foto que protagoniza esta entrada del blog.


