"El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto"

Jorge Luis Borges


“Incendiaria”, es la palabra que mejor define la pluma de Chuck Palahniuk. Nihilista es su actitud y el sarcasmo su medio de comunicación. Charles Michael es en la literatura, el vil reemplazo de lo que Quentin Tarantino hace en el cine y lo que Charlie Kaufman escribe en guiones cinematográficos. Ordinariez y originalidad, pero de culto. Por lo mismo, y careciendo completamente de lo que muchos de sus contemporáneos practican en las letras (mamonería, delicadeza, elitismo cultural, etc.), Chuck “el periodista” (al fin, tal vez), decidió recopilar todos aquellos escritos que alguna vez no tuvieron ningún sentido, unirlos y empastarlos, junto con un par de perfiles y entrevistas, naciendo así “Error Humano”, el primer libro (y posiblemente el único) que escriba sobre hechos y personas reales, igual de estúpidas e infantiles que él y nosotros.

¿Quién es capaz de entrevistar a la actriz de cine y cantante Juliette Lewis, dándole un respeto periodístico como corresponde, sin poder reírse en su cara de lo insípida que es? ¡Palahniuk!… mal que mal, después con la ironía satánica que lo caracteriza, la pudo destruir… pero con respeto, o sea, mostrándola tal cual es. Ahí estaba Juliette en su casa, junto a Charles, mientras en un cuaderno de colegio, escribía una serie de preguntas que posteriormente les pediría a sus amigos responder, para así “conocerlos más”. ¿Quién te gusta? ¿Cuál es tu color preferido? ¿Eres amo de un perro o de un gato? El cuarentón escuchaba a la treintona, y luego escribía lo que pasó en aquella cita con grabadora. No importa cuánta fama tenga el personaje, ni su pasado, presente o futuro, Palahniuk nos hace ver, que a pesar de las diferencias tangibles y sustanciales que hay entre ellos y nosotros (pobres mortales cualquiera), crecen las mismas aspiraciones y anhelos, penas y sufrimientos, y al final la historia desemboca, gracias a “Error Humano”, en que todos somos iguales, a pesar de las diferencias lógicas que nos separan, pero que la esencia misma del ser vuelve a unir.

“Error Humano”, acrecienta sensibilidades, incomoda y perturba a los conservadores y hacer reír y disfrutar a los demócratas. Es como “La Casa del Señor”, porque en este libro convergen todos los hombres y mujeres, carentes de algún sentimiento o sensación vital, y son agrupados en textos cortos, escritos, la gran mayoría de ellos, a modo de anécdotas. Palahniuk es el “American Psycho” de la literatura anglo, y “Error Humano” su manual de instrucciones. Casi compasivo a la simpleza, escribe una serie de historias, carentes de toda cordura, que nos impresionan; no por lo que son, sino porque simplemente existen. Y detrás de ellas, hay personas, igual que Chuck y yo y cualquiera, que las realizan sin pudor alguno. El Festival del Testículo es el mejor ejemplo…

Este libro es la vida misma. Es el espejo en el cual se reflejan nuestras sensaciones inalámbricas, nuestras desadaptadas formas de vida, el degeneramiento como obra y gracia, y el sentimiento profundo, pero muy profundo, de soledad, que acaece en el interior de todo ser humano posmoderno, individualista y egoísta.

Brad Pitt, en pleno ensayo de una futura filmación para la película “El Club de la Pelea” (todos los textos de “Error Humano” fueron concebidos, desde 1997, en la misma época que se comenzó a rodar aquella película), aseguró que Chuck fue el primer escritor que creó un personaje como la gente, y que valía la pena actuarlo, dando las infinitas gracias a “Chuckie Boy”, como corresponde. Marilyn Manson le contó hasta las más mínimas infidencias acerca de su vida, denotando una exacerbada cultura y extrema inteligencia, algo que muy pocas personas pueden deducir, al momento de conocer a Marilyn. Así es “Error Humano”; error tras ensayo. Error y ensayo, error y ensayo, error y ensayo, error y ensayo, etc...

Sin duda Palahniuk y su Error son un síndrome especial y contagioso. Moldean estructuras (dentro de lo que se puede, claramente), porque estamos hablando de seres humanos que cometen errores, pero que al final, sólo si se experimenta la madurez necesaria (tal vez la que Juliette Lewis jamás pueda alcanzar), tendrían algún significado más valioso en sus experiencias de vida, que simples historias, ocurridas todos los días, compiladas en un libro.

“Error Humano” habla por nosotros. Tiene vida propia, esperando ser comprado, pedido o pirateado. Sorteando ventas entre personas solas y necesitadas de todo y a la vez nada, que al final se satisfacen leyendo lo que son, pensando que hay otros iguales que ellos (un consuelo un tanto frívolo), perteneciendo a un mundo ajeno, y que no reparan en que ESE mundo, es sólo el disco duro de la computadora de Chuckie. Aquel desperdicio humano contagioso se resume en un solo libro, crudo y revelador. Acertado. Único.

Buenas personas haciendo cosas malas, perfectos para la opinión pública, pero con masacres emocionales en sus vidas personales. Hombres que juegan a ser Dios, soberbia ilimitada y estupidez, más y más estupidez. La moral y las buenas costumbres como un invento de los cristianos… todo se remite a “Error Humano”. Y para qué estamos con cosas; este es el mejor error de todos, de esos que sin sentimientos de culpa puedes vivir una y otra vez, y por supuesto, pagar por los daños reservados.


¡TE PASASTE!

Publicado por Layla Chaab On 4/18/2010 0 bolcheviques y/o mencheviques opinaron

equivocada, m

Hamas, el movimiento de resistencia islámico, después de toda su travesía social entre armas y atentados, ha decidido incursionar en un nuevo ámbito: la producción y organización de eventos. Pero no de cumpleaños, o alguna ceremonia en específico, sino más bien, de matrimonios. Por si fuera poco, éstos cumplen con una característica única en el mundo moderno; hombres de treinta años en adelante, toman por esposas a niñas menores de nueve años. El rito cumple todas las modalidades pertinentes, con la salvedad de que pasean por las calles tomados de la mano, mal que mal, son marido y mujer. Y por supuesto, como un matrimonio propiamente tal, hacen lo que un vínculo de esta envergadura debe hacer. Viven juntos (asumiendo que no pueden separarse), y en cuanto al sexo, la situación es relativamente similar. Antes de los nueve años, las niñas no pueden ser penetradas, pero años previos a este hecho, si pueden realizar o pueden realizarles ciertas prácticas sexuales, como masturbaciones y sexo oral. En el caso de que las penetrasen, la única sanción que estos hombres recibirían, es la de no poder casarse con sus hermanas.


La religión musulmana asegura que un hombre puede tener placer sexual con una niña, e incluso con un bebé. Sodomizarlas es lo correcto, pero no así penetrarlas antes de los nueve. Si las dañan, deben ser castigados. A las mujeres las casan jóvenes, ya que según el Corán, mientras más temprano se casen, más permanente será su lugar en el cielo. Por si fuera poco, a ellos se les paga aproximadamente 500 dólares por desposarlas, y a ellas sólo les regalan un ramo de flores.


De acuerdo, es parte de la religión, de la cultura, y no provoca mayor asombro por parte de los protagonistas. Pero la historia no deja de sorprender. No saben vivir de otra forma, y aunque están en conocimiento de que existen otras religiones y realidades en las que este ritual tiene por consecuencias el presidio o la pena de muerte (para qué hablar de legalidad), la universalidad del Islamismo permite mirar la situación con ojos pacientes, que aseguran no haber mejor o más irrefutable religión en el mundo, y a partir de la intolerancia, convergen todos estos episodios.


Estas ceremonias se realizan preferentemente en Palestina, pero aún más específicamente en la franja de Gaza. Por otra parte, a pesar de los conflictos armados que aún no tienen fin en la región, culturalmente éstos tiene relación al hecho de que aún se realizan matrimonios de este tipo. De cierta manera, “alegran a la comunidad”. Hasta la fecha, en Medio Oriente más de 51 millones de niñas han sido casadas con hombres que les doblan la edad. En los países donde mayormente son abusadas y golpeadas brutalmente, son en Jordania y Egipto. Eso sí, estos ritos son transversales; se llevan a cabo en todos los grupos etarios y estratos socioeconómicos.


Todo lo perteneciente a Oriente Medio siempre tiene algo de refutable, pero algunas veces se llegan a justificar de tan buena forma, que pasan desapercibidas después de un tiempo. Los matrimonios disímiles en edad son parte de la religión, y sólo por eso se les perdona su existencia, gracias a un punto de vista teórico. ¿Pero es también el criterio o la integridad, algo ajeno a la religión? Siempre me lo he preguntado, y la interrogante toma mayor protagonismo, justamente en la religión que profesa más de la mitad de mi familia.


¿Pueden ser mirados como enfermos, o degenerados? No lo creo así, mal que mal, cumplen con un dogma, cumplen con lo suyo, con aquello que preserva su cultura. En Occidente, la pedofilia cada día hace estragos en la sociedad, y en pocos casos ha sido penalizada de forma lapidante, ya que incluso los abusadores de niños merecen justicia. En este caso, es completamente legal casarse con una niña. Ahora, por ejemplo, las familias endogámicas, que proliferan en países como Inglaterra (elitista socialmente) y Francia (elitista culturalmente), aún permiten el casamiento entre familiares directos. En Chile, no hasta hace mucho, también se permitía. Los parámetros son similares y el límite es difuso, pero no por eso, una justificación para perversiones.


A pesar de lo legítimo que puede ser el hecho, no está demás preguntarse, “¿qué está pasando con y en el mundo?”, pero lo cierto es que, al final de cuentas, religiosamente nada puede llegar a ser amoral, o completamente moral. Las justificaciones siempre ganan. En este caso, no cumplir con el “requisito” es trasgresor, pero si lo haces, para ojos de muchos, también estás cumpliendo con ello. Mahoma, el profeta cumbre del Islam, se casó a los cincuenta años con una niña de tan sólo cuatro. Aisha, hija de su mejor amigo, fue en ese entonces la “víctima”. De las once mujeres que tuvo, ella siempre fue la predilecta.


Yo podría haber sido perfectamente una de esas niñas. Sólo unos pasajes en barco, o la decisión de emigrar a otro país, le hicieron creer a mis bisabuelos que lo mejor era vivir en Sudamérica, específicamente en Argentina. De todos modos, ellos estarían de acuerdo con esta práctica, porque dentro de su visión de los hechos, es lo correcto. No hay otra forma de purificación, porque es lo que Dios dice que se debe hacer. Y bajo ese punto de vista, ¿puede alguien estar errado?. No es lo mismo para un católico dejar de comer carne un viernes santo, que a casarse con una niña, pero al final son ritos que respetan lo justo para cada creencia. Objetivamente lo respeto, pero no lo comparto. Subjetivamente, me produce asco, pero lo aceptaría, sólo si hubiese una razón de peso para hacerlo.

e resignaré y lo aceptaré.


Últimamente he escuchado mucho a Tiersen. Normalmente, cuando me gusta demasiado un cantante o grupo musical, nunca los voy a ver en vivo, y siempre me quedo con los buenos, pero no aquellos que me roban el alma y luego la hacen suya. Eso me pasó el 2007 con Yann. Vino y se fue. Cuando supe que había estado un par de días en Chile, él ya iba volando de regreso a su Francia natal. Había dado un concierto carísimo en el Cerro Bellavista, el jueves 12 de abril y yo nunca supe. Simplemente no me enteré. Lo más irónico de todo, es que estudio Periodismo, y siempre soy la última en enterarme de cualquier cosa. Bueno, ya está.
Escribo esto por comentarlo solamente. No me interesa escribir sobre el músico francés, porque es inefable. Al mismo tiempo, no me sentiría bien si quedan con gusto a poco, entonces sólo mencionaré ciertos aspectos, porque siempre me quedo corta, cuando llega el momento de hablar sobre Tiersen.
Demás está decir, que es uno de mis músicos predilectos, básicamente porque nos muestra el lado amable de la vida, por medio del minimalismo, o de frentón, la chanson. Bretón de nariz respingada y ojos pardos, posee un virtuosismo pocas veces visto. En ocasiones, uno suele preguntarse si es de este planeta, porque honestamente es un músico tan espectacular y admirable, que su infinita capacidad para tocar y componer, no pueden venir de un ser humano común y corriente. De hecho, por ser francés, inmeditamente lo convierte en alguien especial. No es normal (en verdad llega a ser chocante), ver a un hombre que toca al mismo tiempo el acordeón y una armónica, o un piano en varios casos, mientras evoca pasajes de sus hermosas composiciones, o en efecto, fotogramas, escenas y secuencias de las películas para las que ha compuesto las bandas sonoras. Tal es el caso de Alice et Martin, de André Téchiné, Good Bye Lenin, de Wolfgang Becker, La vie rêvée des anges, de Erick Zonca, y una vez más, la tan famosa y aclamada Amélie, de Jean Pierre Jeunet.
De todos modos, sus impresionantes actuaciones se entienden: estudia música desde los cinco años, y faltan algunos meses para que cumpla los cuarenta.
El tipo es increíble, o como diría alguien especial para mí, "totalmente sublime". Si bien no es un avezado en lo que respecta a la guitarra eléctrica (qué decir del bajo), evidentemente toca aquellos instrumentos muy bien, pero sus fuertes son el violín, piano, acordeón, etc.

La potencia de su música pareciera ser que nace desde la mutilación de los instrumentos, provocándoles cataclismos que luego se escuchan como dulces palabras, convertidas en notas musicales. Es pura seducción musical. La capacidad que tiene, o porqué no, la empatía musical que genera en las personas, da como resultado el que pasen rápidamente de un sentimiento a otro, al compás de segundos (que también pueden ser nanómetros), convirtiéndolo en todo un maestro. En Siberia lo escuchan en igual proporción que en Francia. Su trabajo recorre desde Tokio hasta Santiago de Chile. En cualquier lugar, en cualquier parte del mundo, su música sabe a cafés, literatura, ríos, montañas, paseos, museos, películas, esculturas y pinturas francesas, y eso va más allá de su nombre e idiosincracia…

Hay veces (sé que esto ya lo dije), como en esta oportunidad, que hablar de Yann Tiersen, se hace imposible. El deber, mi deber sería escribir entradas y entradas sobre su persona, pero nunca es suficiente. Se vuelve realmente imposible explicar lo que se siente cuando se escucha alguna de sus obras. Música que posiblemente nace de la nada (que también puede ser el todo), y que (esto sí se nota realmente) nace sin ningún tipo de pretensión, le salven la vida al resto. Es un gusto, un placer tener a Tiersen como banda sonora por la vida y de por vida. La única opción que tienen para dimensionar lo que estoy tratando de decir, es básicamente, escuchar su música. Entenderla, comprenderla, sentirla y por supuesto, amarla.


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