EL MUNDO ENTERO LE RINDE HONORES AL “JUSTICIERO SERIAL”
Millones de personas admiran sus hazañas y anhelan ser protagonistas de ellas episodio tras episodio. Los televidentes mundiales, han aspirado a realizar todos aquellos deseos ocultos que albergan en su interior y que Dexter Morgan los saca a la luz. Nunca había sido tan atractivo asesinar pedófilos, violadores, torturadores y psicópatas. Todo se debe a aquel misterioso detective forense, especialista en sangre, que merodeando por las calles y playas de Miami, descuartiza y degolla a cuanto hombre-parásito se le cruza. Lo cierto es que las muertes son justificadas. No hay nada más cómodo y reconfortante, que ver semanalmente a un personaje televisivo reivindicando todas las ambiciones personales que un fanático de la serie ansía llevar a cabo. A eso se debe el fanatismo y extraña simpatía que ha generado la serie norteamericana alrededor del mundo; Dexter, relajado y sin sentimientos de culpa, “hace la pega” por el resto.
“Otro bonito día en Miami. Cadáveres mutilados y posibilidad de chubascos por la tarde”. Dexter habla por medio de monólogos gran parte del día. Bajo el sol reluciente de Miami (a pesar de las lluvias), el detective Morgan mantiene una vida sórdida y oscura. Siendo un hombre que cruza la treintena, vive como un hombre viejo; mañoso y maniático del orden. Pero a los fans de la serie, poco le importan los defectos de Dexter; le perdonan todo.
El fanatismo siempre ha existido. Famosas series que han pasado por la pantalla chica, tales como “Friends”, “Seinfeld” o la actual “House”, fueron el espejo de muchas personas, pero es en el morbo, en la sordidez misma, donde la realidad de Dexter se vuelve algo apremiante, único, y por ende, más interesante que lo siempre visto. Ahora, ayuda mucho más, si el personaje de por sí es llamativo y si está bien actuado, por parte del profesional que lo encarna.
Michael C. Hall, el actor que le da vida al asesino, anteriormente había sido uno de los personajes de la aclamada "Six Feet Under", serie escrita por el guionista de Belleza Americana, Alan Ball . David Fischer era, en aquel entonces, su personaje. Un gay, que junto a su hermano mayor, dirigían una funeraria. Ahora es un homicida, el mejor amigo del público, que ocupa espacio en memorias de celulares, cámaras fotográficas y de video, y que es tema de conversación en muchos grupos de personas.
Dexter Morgan es un personaje creado por el escritor y dramaturgo policíaco Jeff Linsday, quien gracias a su libro “El Oscuro Pasajero” (Darkly Dreaming Dexter, en su versión original), le ha entregado al mundo, una muy rara esperanza de vida. Esa esperanza es el personaje que creó. Desde 2006 su historia es adaptada en formato de guión televisivo, y que posteriormente, llega a todos los hogares del mundo, por supuesto, todos aquellos que tienen televisión por cable.
Todo el mundo ama a Dexter, y eso no es una exageración. Facebook da fe de la idolatría que produce Dexter en las personas, ya que cada día, en honor al justiciero serial, se forman grupos de fans desde diversas partes del mundo. Youtube también, ya que son centenares las visitas que recibe a diario. Navegar en Internet es lo más simple que se puede hacer, para darse cuenta de la adicción que produce la serie, casi en un grado que bien valdría una cita con algún psiquiatra o psicólogo. La alta sintonía que genera a la cadena FOX (para Latinoamérica) y las excelentes divisas que le trae a la productora y canal de televisión “Showtime” (especialista en producir series de alto impacto mediático, como Californication, The L World, Weeds, etc), han sido suficiente prueba de que la fórmula gusta, y de que la audiencia disfruta de la compañía de Mr. Morgan.
Claramente, el gran mérito del fanatismo hacia la serie, se debe al trabajo de los guionistas, quienes cambian capítulo a capítulo, pero que bien saben transmitirse la historia, para que así tenga un sentido lógico. Dexter es al final, algo, mejor dicho, alguien, que los fans no quieren asumir. Es un mero instrumento para generar dinero, como la gran mayoría de los personajes, personas e historias que se ven diariamente en la televisión, pero para los fans, ver tan fríamente a un ser que les ha entregado muchas más cosas que pura entretención, parece un sacrilegio.
Al final, Dexter es una persona corriente, pero con la diferencia de que al menos el tiene el coraje y el talento para llevar a cabo, sueños impensables de realizar, por parte de los humanos comunes y corrientes, que lógicamente, tienen las mismas motivaciones e impulsos que Dex. Por primera vez en la historia de la televisión, se puede ver a un hombre, no más genial que otro, hacer el papel de héroe, que a todo el mundo le gustaría interpretar. No todos quieren ser forenses del Departamento de Policía de Miami, sino más bien, todo el mundo desea tener potestad sobre algo y hacer-deshacer a destajo.
“Veo relacionarse a la gente que me rodea: amistad o romance. Pero las relaciones humanas siempre traen complicaciones: compromiso, compartir, llevarlas al aeropuerto… Además, si dejara que alguien se me acercara demasiado, vería quien soy en realidad y no puedo permitirlo, así que ya es hora de ponerme mi máscara”.
La audiencia dexteriana no piensa lo mismo. Al parecer, el ver la serie no complica a nadie, sino más bien todo lo contrario, es un tremendo placer. A lo más, te puede producir problemas de personalidad, que bien pueden ser resueltos con ayuda médica. No es una visión frívola hacia el tema, sino más bien, la forma banal en la cual los fanáticos se toman la situación. No importan las consecuencias, basta con tener a Dexter de su lado, para sentirse a salvo.
(Dato freak: por decir lo menos, se puede calificar de "sorprendente" la noticia que se destapó a principios de este año. Michael C. Hall, actor que encarna a Dexter, sufre de un avanzado cáncer linfático, denominado como "enfermedad de Hodgkin". Tiene 39 años y está casado hace casi dos con Jennifer Carpenter, quien en la serie interpreta a su hermana, Debra Morgan).



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