De acuerdo, no puede haber nada más trillado y redundante que escribir algo sobre Los Beatles. Se seguirá escribiendo sobre ellos, y lo que relato aquí no es nada, pero hay que reconocer cuando las cosas tienen un valor inconmensurable y cuando están bien hechas y marcan un antes y un después.
A lo largo de mi vida, he conocido a una sola persona que los detesta con toda su alma, y esa es mi abuela, o mejor dicho, una de ellas. De toda la gente con la que he compartido en mi vida, sólo ella no los puede ver. De seguro existen muchos más, pero siempre serán la minoría menos poderosa en este mundo.
Hace un par de días me reencontré con The Beatles. Malditos bastardos, me hacían falta. Dentro de la simpleza de sus canciones, y de lo poco trabajadas que pueden llegar a ser sus letras (o la gran mayoría), hay pura verdad tras ellas. Y si hay verdad en ellas, hay libertad. Porque no tienen pudores, y son sumamente honestos, y no les importaba nada quedar en ridículo, y asumir que siempre serían unos eternos enamorados y que no había nada como el amor entre un chico y una chica (no se enojen las minorías sexuales, sólo estoy empatizando con los chicos).
Los cuatro de Liverpool... Dios santo, ¡claro que faltan medios para hablar sobre ellos!. Faltan Universidades para abarcar masters y diplomados en su honor. Faltan horas para escucharlos. Falta vida para escribir sobre ellos.
Fueron capaces de hacer las mejores canciones de la historia de la música, posicionándose como integrantes de la lista de los 100 personajes más famosos e influyentes de la historia de la humanidad, pero al mismo tiempo crearon la peor canción; la insufrible "Ob La Di, Ob La Da".

Todo aquel que crea música, debe ser tratado con el máximo de honores. Cuando hay cuatro hombres que no tan sólo hacen música, sino que entregan esperanza y compañía, se ganaron el cielo. En momentos de soledad impuesta, Los Beatles son como el ocaso de un mal día, pero con una gran sonrisa en la cara. No todo está tan mal cuando ellos juegan de nuestro lado.
Un par de acordes y letras sencillas son el resultado de grandes obras.

Aquí les dejo diez canciones de ellos. El gran repertorio de sus canciones es mundialmente conocido, pero al menos estas vendrían siendo algunas de las más profundos, y que por supuesto carecen de los clásicos "yeah yeah yeah", que los acompañaron en los comienzos de su carrera, y que eran buenos y funcionaban, pero después fueron evolucionando, y el "yeah" se convirtió en un decisivo "yes".

(Están ordenadas aleatoriamente... y en realidad todas representan lo mismo)

Here comes the sun



Yesterday



Something




And I love her





Lucy in the sky with diamonds




I'm only sleeping



Here, there and everywhere


I want you (she's so heavy)


Hey Bulldog


Norwegian Wood

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